lunes, 3 de noviembre de 2008 | By: El Nazareno

Ya ni la #@&%$

Justamente acababa de escribir acerca de los problemas que tenemos para utilizar el lenguaje, cuando me encontraba viendo “8 mile”, la película de Eminem doblada en español por el canal 5. Un acierto fue el hecho de pasar las partes cantadas subtituladas, pues de no ser así, perderían el sentido las rimas (La película es acerca de un rapero).

Pero me parece que se ha perdido el sentido de lo correcto y lo moralmente viable para el desarrollo intelectual y pedagógico de los niños. Tampoco soy un radical seguidor de las buenas costumbres, ni miembro de la organización “A favor de lo mejor” ni mucho menos, pero creo que el lenguaje manejado en las películas raya en lo vulgar. No tanto por aparecer en televisión abierta, sino por la hora en que se transmite.

El canal 5 es conocido por los niños debido a su programación infantil durante el día. No creo que pocos infantes estén dormidos a las 8:30 de la noche, horario en que veía esta película, en la que las palabras “culo” y “mierda” pero mencionar sólo un par de ellas que recuerdo, vocablos que predominan en el filme doblado.
Un programa llamado guerra de chistes, es el ejemplo de la completa degradación en los programas televisivos. Sólo hay dos palabras que no se pueden mencionar (y las mencionan), eso les da una cuasicompleta libertad. A mi punto de vista, utilizan el lenguaje no con libertad, sino como libertinaje (significantes parecidos con poca similitud entre los significados). No es transmitido siquiera después de las 12 de la noche, que aún pueda parecer un horario accesible para adolescentes entre 12 y 15 años.

¿El origen de todo esto? La primera vez que escuché la palabra güey en televisión (a menos de que alguien pueda corregirme) fue al conductor Adal Ramones. No me refiero a casos aislados en los que los invitados decían malas palabras por “accidente”, sino al uso constante de esa palabra.

Y ese fue el parteaguas. La Ley Federal de Radio y Televisión parece ser un perfecto adorno diplomático, pues como regulador del contenido en los medios masivos de comunicación mencionados, no ofrece nada. A menos de que haya alguien que haga valerla. ¿Obsoleta? Puede ser. Quizá se tenga que hacer una cláusula o apartado especial (inclusive un reglamento) que señale cuál es la corrupción del lenguaje y cuáles son las buenas costumbres, que parece que violarlas se nos ha hecho costumbre.

1 comentarios:

Clem S.Severino dijo...

Comprendo tu punto. Recuerdo que en mi niñez, los programas como las telenovelas subidas de tono eran para después de las 10 de la noche.